En la clase pasada de Literatura Dominicana, mientras yo escuchaba la misma, me sentía inocente y a la vez ignorante de todo cuanto se decía por pertenecer a otro país y porque de poeta no tengo nada.
Me quedo fija la idea del verso libre para asi entonces sentirme confiada de poder hacer la tarea. La profesora nombro a Vigil Díaz, quien tuvo una visión pero no tuvo seguidores; sin embargo fue grande solo por su acción.
Nos leyo un poema de Aida Cartagena y mi piel se enchino y mis ojos asomaron brillo de lágrimas por la pasión que sentí tanto por la mano del poeta como por la voz de quien lo leyera.
Quizás la teacher logró igualmente detectar mi emoción, sino no importa. Haré el intento de aprender a escribir con pasión y amor; y quien quita, si un día no muy lejano sea de mi, de quien se hable en una próxima clase de Literatura.
Katiuska Gutierrez
No hay comentarios:
Publicar un comentario